Hacer lo que nos gustaría que nos hicieran ¿?

24 noviembre, 2017
Ana

 

Yo, tan fan de la empatía, creyente acérrima de que para ser empáticos, para sentir empatía de la buena, hemos de mirar el corazón de los demás e intentar hacer…lo que a nuestro corazón le gustaría que hiciera. ¡¡Error!!

Desde pequeña escuchaba a mis padres diciéndome: “Ana, no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”,  o también, “Ana, ¿a ti te gustaría que te lo hicieran?”.

Pues bien, esto que os adjunto de Ética para Amador, de Fernando Sabater lo leí hace bastante, y el otro día, me dio por echarle un ojo.

Tal cual, pensé, ¿qué te hace pensar que lo que tú quieres en un momento determinado es lo mismo que quiere el que está a tu lado, o al otro lado del teléfono, o de la pantalla, o simplemente en la cola de un supermercado?

Desde que medito, hace algunos años, me he ido dando cuenta de mis áreas de mejora, que por cierto, son todas. Incluso aquello que considero que “está bien”, quiero mejorarlo. A raíz de leer estas palabras me he estado centrando en ello, es decir, no en hacer lo que a mí me gustaría que me hicieran, sino en intentar de veras ponerme en la situación del otro, intentar conectar lo más posible con sus emociones, con sus sentimientos, y dejar que fluya.

Parece fácil, sin embargo, tiene su complejidad. Por ejemplo, supongamos que a mí me apetece en una situación concreta abrazar o decir algo, no importa qué, ahora pienso, quizás esa persona no quiera eso. O al revés, también puede ser. O sucede con los silencios, que yo tanto adoro. Son, a veces, difíciles de manejar para algunas personas, y lo entiendo, sobre todo si no hay confianza.

Lo que pretendo decir es que más allá de este amor, de esta empatía, está el “más difícil todavía”, el pensar que lo que yo quiero en un momento concreto, o en general, no tiene por qué ser lo que tú quieres o “necesitas”, y a la inversa, darme cuenta de qué es lo que tú quieres e intentar alinearme contigo.

Creo que el amor, el amor del bueno, se basa en esto, y de aquí derivan otros muchos valores como el respeto, la base de cualquier relación, desde mi punto de vista.

Si piensas que qué hago hablando de esto en un blog de recruitment, de talento, de headhunting, de moda, te diré algo, quizás no me conozcas, pero tiene mucho que ver, al menos según mi forma de vivir y de trabajar, de relacionarme, que por cierto, es siempre la misma.

En algunos equipos de trabajo, en algunas personas, en algunos profesionales, noto falta de “love”, como dice una grandísima persona, amiga y headhunter. No lo digo como reproche, lo digo solo para ver si entre todos creamos un mundo mejor. Yo la primera.

Sé que suena a tópico, pero cuando hago procesos de headhunting, no busco el mejor talento, que también, ni busco las mejores personas, que también, busco las mejores personas con talento.

En resumidas cuentas, que no hagamos siempre lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros, porque como decía el dramaturgo y humorista Bernard Shaw, “ellos pueden tener gustos diferentes”.

Otra buena opción es preguntar, ¿qué opinas?

Un abrazo, muchas gracias por leerme.

Ana

www.organictalent.es

 

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